Usted es inconfundible. No se trata de un halago, sino más bien de un hecho biológico. Ningún otro ser humano comparte su mismo rostro, idénticas huellas dactilares y el mismo timbre de voz. Estas y otras singularidades sirven de fundamento a la biometría, una disciplina que estudia el reconocimiento de las personas a través de sus características fisiológicas (huellas dactilares, iris, rostro, retina,…) o de comportamiento (voz, firma,…).
Llevada a la práctica, la biometría da lugar a un sinfín de dispositivos en los que cada individuo se convierte en su propia llave, una llave no susceptible de olvidos, préstamos ni sustracciones. Gracias a esta tecnología, la acumulación en nuestra memoria de datos como el PIN del teléfono móvil, la clave de la tarjeta de crédito o las contraseñas de nuestras cuentas de correo tiene sus días contados.
Pero, ¿qué hace que un rasgo sea considerado biométrico? Ante todo, es necesario que esté presente en cualquier persona susceptible de ser identificada (universalidad). Además, la característica a medir no debe cambiar sustancialmente con el paso del tiempo (permanencia). Por otra parte, resulta crucial que la probabilidad de que los patrones de dos sujetos coincidan sea muy baja (unicidad). Sin olvidar que el rasgo debe ser cuantificable, accesible y, en la medida de lo posible, fácil de obtener.
Los sistemas biométricos pueden cumplir dos funciones básicas: verificación o identificación. En el primer caso, el objetivo es responder a la pregunta "¿Eres quién dices ser?", cotejando los datos para comprobar si la identidad proporcionada por un usuario es correcta. Es lo que sucede en el control de acceso a un ordenador o al utilizar un cajero automático. Si, por el contrario, la misión del sistema consiste en averiguar la identidad del sujeto ("¿Quién eres?") a partir de una característica física distintiva, comparando la muestra con una amplia serie de registros almacenados previamente en una base de datos, hablamos de un proceso de identificación, como el que se lleva a cabo en un laboratorio forense o en un control de fronteras.